Linsidro, Surquiflores y otros distritos que solo existen en la cabeza de los limeños

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Vista aérea panorámica de Lima mostrando la trama urbana y la división entre distritos, contexto de la conversación cotidiana sobre la ciudad.

Linsidro, Surquiflores y otros distritos que solo existen en la cabeza de los limeños

Hay una conversación que se repite en Lima cada vez que alguien busca departamento. Le dices a un taxista que te lleve a Linsidro y se queda mirándote por el espejo retrovisor. Le explicas: Lince límite con San Isidro, esa zona ahí cerca al óvalo Gutiérrez. Y entonces el taxista asiente lentamente, sonríe, y te dice algo del estilo «ah ya, los pitucos sin lucas, ¿no?».

Y ahí queda retratada media ciudad.

Lima tiene una geografía oficial, la del catastro y los planos del INEI. Y tiene otra geografía, paralela, que es la que de verdad usa la gente. En esta segunda Lima existen distritos que ningún Decreto Ley ha creado: Linsidro, Surquiflores, Salamanca, Santa Beatriz, Orrantia, Victorino. Aparecen en avisos de Urbania, en grupos de Facebook, en conversaciones de cumpleaños, en la frase rápida de un agente inmobiliario por WhatsApp.

Algunos son puro arribismo, sí. Pero otros son urbanizaciones con más de cien años que se niegan a desaparecer dentro de un distrito que llegó después.

En este post quiero pasear por todos ellos. No para juzgar a nadie (yo también he dicho «vivo cerca de Miraflores» cuando vivía en otra zona, así que no tiro la primera piedra). Sino porque entender estos nombres es entender cómo los limeños vivimos nuestra ciudad: con una escala que va del barrio a la urbanización, no del distrito al sector. Y porque cuando andas viendo dónde mudarte, dónde invertir o simplemente dónde ir a almorzar el domingo, esta geografía emocional te va a importar mucho más que la oficial.

Antes de meternos a los casos uno por uno, déjame mostrarte la lógica general. Los distritos inventados de Lima caen en tres tipos bien diferentes:

Tipo Cómo funciona Casos típicos
Frontera arribista Tomas el m² del distrito barato y le pegas el aura del distrito caro vecino Linsidro, Surquiflores, Orrantia
Urbanización con identidad propia El nombre tiene más historia que el distrito que lo contiene Salamanca, Santa Beatriz, Chacarilla
Zona top dentro de zona top Sub-segmentación de prestigio dentro del distrito ya caro El Olivar, Country Club

Vamos por partes.

El gran arribismo limeño que se niega a sí mismo

Empecemos por la estrella indiscutible: Linsidro. La grafía dominante es con S, aunque también se usa «Lincidro» con C. El término ya pasó del meme al uso institucional. La Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú (ASEI) lo menciona en sus reportes. Diario Gestión publicó hace pocos años una nota titulada literalmente «Linsidro: la ventaja de vivir como en San Isidro y pagar hasta 30% menos por una vivienda».

Y atención al dato: existe una empresa registrada en SUNAT como LINSIDRO S.A.C., con RUC activo desde junio de 2019. La ironía perfecta: la dirección legal de esa empresa está en Santa Catalina, La Victoria. O sea, ni siquiera está en Linsidro de verdad. Pero suena bonito.

¿Qué es Linsidro? Es la zona de Lince pegada a la frontera con San Isidro: las cuadras altas de Arequipa, la calle Rivera Navarrete, los bordes de Javier Prado Este. Quien vive ahí toma el m² de Lince y le pone encima una capa de prestigio prestado de San Isidro vecino:

Distrito Precio m² (S/) Diferencia
San Isidro Sur 12.097 – 12.163 Tope de mercado
San Isidro (promedio) 9.231 Referencia
Lince Financiero (Linsidro) 7.235 – 7.318 -25% a -30% vs San Isidro
Lince (promedio) 7.235 Base distrital

Datos referenciales según Urbania y BCRP, finales 2025.

Por eso aparecen avisos así: «Bonito departamento en Lincidro, límite San Isidro». El nombre del distrito real solo aparece para confirmar que estás cerca, no para ubicarte.

El crítico cultural Eduardo Abusada escribió hace unos años un texto demoledor en Plaza Tomada llamando a este lugar «el distrito que se niega a sí mismo». Lo decía mejor de lo que yo podría:

Se percibe el arribismo, pero del tipo que se niega a sí mismo.

— Eduardo Abusada, Plaza Tomada

El linsidrino quiere el aura de San Isidro pero no quiere reconocer que está haciendo arribismo. Vive en Lince, pero te explica con detalle que es la parte buena de Lince, la parte que casi no es Lince. La frase de Abusada me parece una de las mejores definiciones de cierta clase media limeña que se haya escrito.

El detalle gracioso es que el chiste se volvió comunidad. Hoy hay un grupo de Facebook llamado «Datos en Lincidro» donde la gente comparte recomendaciones de cevicherías, denuncia robos y postea fotos de gatos perdidos. Y varios proyectos inmobiliarios usan literalmente el término en su material de venta:

  • L1007 Arquitectos vendió un proyecto llamado «Linsidro»
  • Senda Inmobiliaria lanzó «All» en esquina Javier Prado/Navarrete
  • My Home Inmobiliaria, MW Grupo Inmobiliario, Tale, Century 21 (con grafía «Lincidro»), Fazwaz

El meme se volvió mercado. El mercado se volvió micro-distrito de facto.

Surquiflores y el muro invisible de la avenida Angamos

Caminemos un par de kilómetros al sur. Hay un fenómeno parecido entre Surquillo y Miraflores, separados nominalmente por una avenida que históricamente funcionó como muro de clase: Angamos. La etiqueta «Surquiflores» no está tan establecida como Linsidro, ya te lo digo. Aparece más en conversaciones que en titulares. Pero la lógica es idéntica.

Si escarbas un poco en la historia, descubres que esto no es nuevo. A inicios del siglo XX, Tomás Marsano (el de la avenida) urbanizó al mismo tiempo Surquillo y Miraflores. Pero los diseñó distintos a propósito: Miraflores tuvo parques, calles anchas, lotes grandes. Surquillo recibió manzanas con lotes largos, angostos, sin parques, vendidos a migrantes. El borde Angamos nació, literalmente, como una cicatriz urbanística. Y a esa cicatriz hoy le ponemos precio.

¿Cuánto cuesta vivir «en Miraflores» cuando en realidad vives en Surquillo? Según El Comercio, el m² de Surquillo en la zona frontera representa entre el 75% y el 82% del valor del m² de Miraflores. La diferencia es real pero menor: en Booking incluso hay un alojamiento llamado «Departamento completo Surquillo/Miraflores», como si fueran un solo lugar. Una desarrolladora vende un proyecto con el slogan «Surquillo Miraflores», todo junto, sin ni siquiera la coma.

Dato a corregir: el llamado Barrio Médico está en Surquillo, no entre Lince y Jesús María como muchos creen.

Lo bautizaron así porque a mediados del siglo XX un grupo de médicos se mudó ahí y construyó casas amplias en lotes de hasta 380 m². Hoy es la zona más cara de Surquillo, llena de torres de doce pisos, alrededor de la avenida Sergio Bernales. Y es, sin discusión, la mejor anécdota del fenómeno: un grupo de profesionales se compra terrenos juntos y crea un mini-barrio que termina apoderándose de la zona. La gente que vive ahí dice «yo vivo en el Barrio Médico». Casi nunca dice Surquillo, salvo que se lo pidan en una notaría.

Santa Catalina y los dos mil departamentos en cinco años

Sigamos al este. Si Linsidro vive del prestigio prestado, Santa Catalina decidió fabricar el suyo desde cero. Esta urbanización pertenece administrativamente a La Victoria. Sí, ese mismo distrito que en el imaginario limeño es ferretería y mercado mayorista. Pero Santa Catalina ya no es eso. En 2019, cuando George Forsyth era alcalde de La Victoria, dijo en una entrevista a Gestión una frase que se ha vuelto profecía:

Santa Catalina va camino a convertirse en un nuevo San Isidro.

— George Forsyth, ex alcalde de La Victoria (Gestión, 2019)

¿Exageraba? Mira los números:

Indicador Antes Hoy
Oferta de vivienda nueva 82 unidades (2020) 2.719 unidades (2025)
Precio m² US$ 500 (2019) US$ 2.000 (2024)
Edificio más alto del Perú Tempo (38 pisos, 121 m)
Segundo más alto MET (37 pisos, 104 m)

Ahí tienen sedes Interbank, Claro, Unilever, Química Suiza y Cementos Lima. Recientemente se inauguró el Centro Empresarial Torre Tangüis con una inversión de US$ 12 millones. La diferencia con la zona de La Pólvora, que está a pocas cuadras y donde los vecinos siguen denunciando asaltos a Andina, es brutal. Por eso el residente de Santa Catalina dice «vivo en Santa Catalina» sin terminar la oración. La parte «La Victoria» se la come el silencio.

Lo curioso es que Santa Catalina ya intentó separarse formalmente. En el año 2000 se presentó al Congreso un proyecto para que Santa Catalina, junto con Balconcillo, La Pólvora y otras urbanizaciones, formaran un nuevo distrito. La caída de Fujimori archivó la propuesta.

En el Perú, además, no se crea un distrito nuevo desde 1984 (cuando aparecieron San Borja y Los Olivos), así que la viabilidad legal del sueño separatista limeño es básicamente cero. Pero el sueño persiste, y en internet vive como nombre propio.

Salamanca, la urbanización que quiere ser distrito

A propósito de querer separarse: hablemos de Salamanca. Cuando alguien te dice «vivo en Salamanca» en Lima, lo dice con orgullo. Pero pertenece a Ate Vitarte. Sí, ese mismo Ate de la carretera Central y los conos. La distancia mental entre «vivo en Ate» y «vivo en Salamanca» es enorme, aunque catastralmente sean el mismo lugar.

Salamanca de Monterrico se fundó el primero de marzo de 1962. Trescientas casitas gemelas de un piso, terrenos de 160 a 180 metros, pensadas para parejas jóvenes. Y al recorrerla notas que tiene una traza propia, casi de pueblo:

  • Calles con nombres incaicos: Manco Inca, Atahualpa, Garcilaso de la Vega, Cieza de León
  • Avenidas con nombres prehispánicos: Los Aymaras, Los Quechuas, Los Paracas
  • El icónico Arco de Salamanca a la altura de la cuadra uno de Los Aymaras
  • Un tanque de agua reconocible frente a la plaza FAP Abelardo Quiñones
  • Y un detalle clave: no entran combis ni buses al interior, solo taxis

Es un enclave amurallado por la costumbre.

Y los vecinos quieren irse. En 2014, un movimiento liderado por Nélida Suyo empezó a recolectar firmas para separarse de Ate y anexarse a San Borja o San Luis. Necesitaban el 20% de firmas para que la PCM les hiciera caso. Nunca llegaron. Pero el sentimiento sigue vivo y aparece en cualquier hilo de SkyscraperCity sobre el tema. Una vez leí un comentario que se me quedó:

Todavía siento como un calambrazo en el alma cada vez que veo el rótulo de mi querida Salamanca en la combi 505.

— Vecino anónimo, foro SkyscraperCity

Es una frase que no la escribe alguien que se inventa un distrito por arribismo. La escribe alguien que ya pertenece a un sitio.

Y ahí está la cosa interesante. Salamanca no es Linsidro. No vende prestigio prestado. Vende identidad propia. Salamanca vive un fenómeno casi opuesto: la gente niega Ate no porque quiera ser otro distrito más caro, sino porque siente que su urbanización es cualitativamente otra cosa, con historia y traza urbana propias.

Santa Beatriz: la urbanización más antigua del Perú que nadie reconoce

El otro caso parecido es Santa Beatriz. Pertenece al Cercado de Lima, sí, al Cercado-Cercado, el que dirige la Municipalidad Metropolitana. Cuando alguien dice «vivo en el Cercado», uno se imagina San Andrés o el Centro Histórico. Pero también hay quien vive ahí mismo y dice «vivo en Santa Beatriz», y es otro mundo.

Por una razón sencilla: Santa Beatriz fue la primera urbanización formal del Perú. Se inauguró en 1921 durante el gobierno de Leguía, cuando Lima empezaba a expandirse en serio. Su nombre viene del antiguo Hipódromo de Santa Beatriz, que ocupaba lo que hoy es el Campo de Marte. Antes de eso, la zona pertenecía a una hacienda jesuita, y antes de los jesuitas, el nombre es un homenaje a Beatriz, hija de Nicolás de Rivera el Mozo, alcalde fundador de Lima.

Mira lo que cabe dentro de Santa Beatriz hoy:

  • Embajadas de Argentina y Venezuela, residencia del embajador estadounidense
  • Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y Fuero Militar Policial
  • Estadio Nacional, Castillo Rospigliosi, Lawn Tennis Club (1912)
  • Palacio de la Exposición, Parque de la Reserva (Circuito Mágico del Agua)
  • Casonas Art Decó cerca de la antigua hacienda Lobatón
  • Partes declaradas Patrimonio Cultural de la Nación

¿Por qué se llamaría a sí misma Cercado, entonces? Cien años de identidad propia se imponen sobre cualquier división administrativa.

Acá pasa algo similar a Salamanca, pero con más solera: el «distrito inventado» en realidad es la urbanización original, y el distrito que la contiene es lo que llegó después.

Orrantia y la guerra de los serenazgos

Cruzamos al oeste y nos encontramos con un caso aún más intenso. Orrantia del Mar es el ejemplo más rico, sospecho, porque ahí el conflicto entre identidad inventada y oficialidad llegó hasta los puños.

Brevísima historia. Orrantia se autorizó como urbanización en 1924 con la avenida Javier Prado como espina dorsal. Cuando se creó San Isidro como distrito, en 1931, lo crearon precisamente para juntar tres urbanizaciones que se segregaron de Miraflores: San Isidro mismo, Country Club y Orrantia. Pero hubo un detalle: Magdalena del Mar, el distrito vecino, ya existía como tal desde 1872. Y al trazar San Isidro le quitaron pedazos a Magdalena. Concretamente, 42 manzanas que están delimitadas por las avenidas Salaverry, Pershing, Juan de Aliaga y Del Ejército, alrededor de la Pera del Amor.

Hace cien años que litigan por esos terrenos.

En 2015 la cosa se puso seria. El Instituto Metropolitano de Planificación emitió un informe asignando 33 manzanas a San Isidro y solo 9 a Magdalena. El Comercio destapó que la presidenta del IMP, Flor de María Valladolid, era propietaria de un inmueble justamente en la zona disputada. La PCM tumbó el informe por «vicios insalvables». Y mientras tanto, en julio de ese año, los serenazgos de los dos distritos protagonizaron una batalla campal en la Pera del Amor durante un concierto por el aniversario de Magdalena. Piedras y todo. Como si fuera el clásico del Monumental.

Lo más jugoso me lo dijo, en su momento, el subgerente de obras urbanas de Magdalena, Rafael Goyzueta. Lo cito porque es oro puro:

Posiblemente este pensamiento puede que sea porque San Isidro tiene la economía más elevada que la de Magdalena y para tener mejor presencia, prefieren decir que viven en San Isidro.

— Rafael Goyzueta, subgerente de obras urbanas de Magdalena

Es la confesión oficial. La municipalidad de Magdalena reconoce que sus propios vecinos prefieren decir que viven en otro distrito. En Urbania hay 45 propiedades listadas en «Orrantia del Mar – Magdalena» y 18 en «Orrantia – San Isidro». Para edificios que están a tres cuadras de distancia. El catastro mismo está partido en dos.

Chacarilla, Higuereta, Camacho: los nombres que sobreviven a las haciendas

Hay otro grupo de «distritos inventados» que no son arribismo ni separatismo. Son nombres que sobrevivieron a las haciendas que los originaron, y que hoy funcionan como referencias urbanas más fuertes que el distrito al que pertenecen.

Nombre Origen Distrito actual Dato curioso
Chacarilla del Estanque Hacienda jesuita hasta 1757, urbanizada por familia Izaga en los 70 Surco y San Borja Apodada «Cachaquería del Estanque» durante el gobierno de Velasco
Higuereta Hacienda vitivinícola de la familia Venturo, urbanizada en los 60 Surco La primera Vendimia de Surco la organizó Pedro Venturo Zapata en 1925
Camacho Fundo del siglo XVIII, llamado así por el arrendatario, no por los dueños (los Céspedes) La Molina (sector oeste) Caso único: el inquilino le ganó el nombre al propietario

Pero los datos planos no hacen justicia a estos lugares. Déjame contarte un poco más.

Chacarilla es el ejemplo más conocido. La familia Izaga la urbanizó en los años setenta, abrieron el centro comercial Caminos del Inca en 1988 (sobre lo que iba a ser un hospital), y la zona explotó. Hoy Chacarilla está partida administrativamente entre Surco y San Borja. Por eso ves edificios que se anuncian como «Chacarilla – Surco» y otros como «Chacarilla – San Borja». El mismo lugar, dos distritos, una sola identidad.

Apunte histórico: durante el gobierno militar de Velasco (1968-1975), Chacarilla recibió a muchos militantes y miembros del régimen. Los detractores la rebautizaron, con ese humor cruel que tenía la oposición de la época, como «Cachaquería del Estanque». Hoy nadie lo usa, pero ahí está, esperando.

Higuereta sigue una lógica parecida. Pedro Venturo Zapata, el patriarca italiano, montó un negocio vinícola serio: vinos, vinagre balsámico, ganadería lechera, caballos peruanos de paso. La primera Vendimia de Surco la organizó él en los años veinte, y la fiesta se sigue celebrando cada marzo en el distrito. Cuando la hacienda se urbanizó en los sesenta, surgió el barrio. Cuando Juan Reiser construyó el Centro Comercial Higuereta en 1974 (la primera obra en Lima en usar elementos prefabricados pretensados, dato para arquitectos curiosos), el nombre quedó cementado.

Camacho es la joya del grupo. Su nombre viene de Don Juan Camacho, que en realidad era el arrendatario del fundo, no el propietario. Los dueños eran los Céspedes. Pero el nombre del inquilino se impuso al del dueño. Es como si Lince se llamara «Risso» por los hermanos que arrendaron el fundo a inicios del siglo XX.

El Olivar y el Country Club: la zona top dentro de la zona top

Y hay un último tipo de distrito inventado, el más sutil. La sub-segmentación dentro de un distrito que ya es top.

El Olivar queda en San Isidro. Nadie discute eso. Pero «vivir en El Olivar» no es lo mismo que vivir en San Isidro. Es vivir mirando el bosque de olivos que Antonio de Ribera trajo al Perú en 1560 y que Fray Martín de Porres regó con devoción a inicios del siglo XVII.

Datos del lugar:

  • Hay olivos vivos de 1643
  • Monumento Nacional desde 1959
  • Zona Monumental desde 1998
  • Área de Conservación Ambiental desde 2017
  • 1.946 árboles en 10 hectáreas, 44 especies (85% olivo)
  • 22 aves nativas y 35 aves estacionales

Cuando alguien dice «vivo frente al Olivar», lo que está diciendo es «vivo en la versión más cara del distrito más caro de Lima». Y es verdad.

Country Club funciona parecido. Originalmente era el «club house» del Lima Golf Club que la colonia británica construyó en los años veinte. La sociedad anónima propietaria del Country compró 130 hectáreas en 1925 a las haciendas vecinas. Augusto B. Leguía inauguró el hotel en 1927. Por sus pasillos pasaron, entre muchos otros:

  • Ava Gardner, John Wayne y Ernest Hemingway (años 40-50)
  • Charles de Gaulle, Richard Nixon y el Duque de Windsor (encuentros oficiales)
  • Mick Jagger y Nelson Rockefeller
  • El protagonista de «Un mundo para Julius» (Bryce Echenique lo alojó ahí)

Los edificios residenciales que rodean al Lima Golf Club imitan el modelo de Central Park de Nueva York: torres dando al verde, una traza urbana que en Latinoamérica solo se ve en Lima. Cuando alguien dice «vivo en Country Club», está diciendo otra cosa. Está diciendo que está dentro del corazón histórico de San Isidro, no en la periferia distrital.

Que no estamos solos en esto

Si te sirve de consuelo (o de incomodidad), Lima no inventó este juego. En toda Latinoamérica los nombres aspiracionales viven y prosperan:

Ciudad Nombre inventado Frontera real Lo que lo hace especial
Buenos Aires Palermo Queens Villa Crespo / Palermo El Defensor del Pueblo emitió la Resolución 2549/07 sancionando a 14 inmobiliarias por publicidad engañosa
CDMX Polanquito Pasaje Polanco / Polanco Apodo cariñoso popularizado a inicios de los 2000, no carga arribista
Santiago Sanhattan Providencia / Las Condes / Vitacura Llamado así por las torres financieras alrededor del Costanera Center
Bogotá Chicó (Alto, Norte, Reservado, Museo) Subdivisión interna del barrio Estratos 5 y 6, mezcla de POT oficial y marketing inmobiliario

El caso porteño es el más fuerte porque es el único en Latinoamérica donde el Estado castigó legalmente la invención. Hay una entrevista de Infobae que me encanta, donde el comerciante Matías cuenta su rutina:

Si hablo con un proveedor o cliente le digo que el depósito y las oficinas están en Villa Crespo. Ahora, si hablo con una chica capaz le digo que trabajo en Palermo Queens, pero se lo diría en chiste.

— Matías, comerciante de Villa Crespo (Infobae, 2019)

Lima entera retratada en una sola persona porteña.

Lo que une a todos estos casos es una cosa simple. Las ciudades latinoamericanas crecieron rápido y desordenadas. Los distritos los trazaron políticos en una oficina. Los barrios reales los crearon los vecinos al vivir, comprar, mudarse y nombrar lo que veían. Cuando esas dos geografías chocan, gana siempre la de los vecinos. La oficial queda para el DNI.

El cierre, sin moraleja

Si llegaste hasta acá, déjame decirte qué pienso después de mirar este fenómeno con cuidado. La geografía emocional limeña es la verdadera geografía. No la del INEI, no la de la Municipalidad. La que usas tú cuando le dices a un Uber a dónde vas, la que aparece en el aviso que te llamó la atención en Adondevivir, la que sale en la conversación cuando te pregunten dónde te mudas.

Para quien busca comprar, los «distritos inventados» son interesantes por dos razones bien concretas:

Beneficio Cómo se traduce
Acceso aspiracional Vives la misma cuadra que el distrito top vecino, comes en los mismos restaurantes, caminas los mismos parques. Pero pagas 25-30% menos por m²
Mejor rentabilidad El inquilino aprecia la ubicación pero el vendedor aún no cobra el techo del distrito vecino. Ahí están los retornos por alquiler más altos de Lima Moderna

Aterrizando en datos de rentabilidad anual por alquiler (Urbania, 2025):

  • Lince Financiero: 6,6%
  • San Miguel Costanera: 6,3%
  • Breña Este: 6,2%
  • San Isidro Sur: menos de 4%
  • Miraflores Aurora: menos de 4%
  • San Borja Chacarilla: menos de 4%

La paradoja es que las zonas top tienen menor retorno. El premio simbólico se cobra en el precio de venta, no en el alquiler que el inquilino está dispuesto a pagar.

Y para quien quiere invertir, una recomendación de oficio. Aprende los nombres reales que usa la gente en las zonas que te interesan. Búscalos en Urbania con el filtro abierto. Lee los avisos donde dicen «límite con». Pregunta a los vecinos cómo le llaman a su zona, no qué distrito sale en la papeleta. Esa información a veces vale más que un estudio de mercado.

Mientras tanto, el catastro oficial seguirá siendo lo que es. Y los limeños seguiremos inventándonos distritos donde no los hay. Por arribismo a veces, por identidad otras veces, por costumbre casi siempre. Es nuestra forma de habitar la ciudad.

Y si te llega un aviso que dice «Linsidro, vista al Olivar», ya sabes qué quiere decir.


¿Quieres saber cuánto cuesta el m² en cada distrito de Lima Metropolitana? Revisa nuestra guía maestra de precios por metro cuadrado en Lima o entra a las guías individuales de San Isidro, Miraflores, Barranco, San Borja, Surco, La Molina, Magdalena del Mar, Jesús María, Lince, Cercado de Lima, San Miguel y Pueblo Libre.

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